martes, 31 de enero de 2012

NEVER SEEN BEFORE

Desde que vivo con Coco esta es la primera vez que la veo correr como loca. Ha sido en la playa de La Romanilla, en Roquetas de Mar, el sábado pasado. Llegué con ella hasta allí porque tenía ganas de ver el mar (yo, no sabía que ella también), y desde el paseo fuimos hasta la orilla saltándonos la prohibición de llevar perros a la playa, y eso que no había ni un alma. Se volvió loca. Empezó a correr sobre la arena yendo de acá para allá, hacia delante, hacia atrás, mirándome, con el viento en la carilla y los pelos alborotados. Qué sensación de libertad, qué carreras, qué locura, never seen before! No se quién disfrutó mas. ¿A que está para comérsela? Pienso repetir, y muy pronto.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ELMO CHURRUSCADO

Tenía que pasar, lo veía venir, y es que con la locura que todas las tardes a eso de las 8 o las 9 le da a Coco con los juguetes, que los muerde, los agita como loca y los lanza al aire, pues el pobre Elmo fue a parar a la chimenea. En el momento no me di cuenta, fue una de las veces que volvía de la cocina que al mirar qué tal iba el fuego vi algo pegado a un tronco, "¡¿qué es eso?!" me pregunté extrañada, y cuando me acerqué descubrí al pobre Elmo, tan mono, que me regalaron los de Sesamo Street tras la reunión que tuve con ellos en Barcelona, agarrado, mas bien pegado, al tronco y chamuscado. Lo retiré como buenamente pude pero ya la pata y el brazo estaban ennegrecidos... Bueno, heridas de guerra, ¿quién no las tiene?, curten el alma y dan mas personalidad.

viernes, 9 de diciembre de 2011

COCO Y SERGIO

Ayer me llevé a Coco de visita. Es una señorita que sabe comportarse y me dije que ya era hora. Además, era en el barrio de Salamanca, y tenía ganas de que Coco pisara las aceras de un lugar tan chic. Teníamos Santi Yagüe y yo una reunión en casa de Carmen Halffter, y allí estaba, claro, su hijo Sergio, esta monada que acaricia el lomo de Coco, al que ya conocía de otras veces.
Siempre me ha llamado la atención lo paciente que es Coco con los niños, es como si tuviera un sentido especial, porque cuando los tiene cerca apenas se mueve, les deja tocarla, agarrala por la oreja (la especialidad de Sergio), incluso pisarla, sin querer, evidentemente, como ocurrió este verano en La Garrofa, que la pobre volvió un día de un paseo con niños con una uña rota y sangrando, pero no dijo ni pío.
Camino de casa de Carmen iba yo toda elegante con mi perrita abriendo camino y oliendo los pises y cacas que nos ibamos encontrando en cada esquina, pata de banco, farola y arbol (ella, yo no) que, por cierto, no parecía que olieran de manera diferente a los de Pozuelo. Yo me miraba de reojo en los escaparates y de refilón lo que había detrás, que no están los tiempos para compras, y no debí de darme cuenta de que Coco se zampó algo del suelo. El caso es que un rato después de llegar la pobre perrita empezó a vomitar. ¡Qué desastre! Y no una, sino varias veces. Encima del sofá, en la alfombra, en la cocina... Carmen se va a acordar de nosotras durante bastante tiempo, esto es seguro. Pero también que Sergio y ella ya son muy amigos, y eso me gusta mucho.

jueves, 1 de diciembre de 2011

SKYPE

Coco y yo hemos descubierto Skype. Anoche estuvimos hablando con María José y Leo, que están en Londres y en realidad es con los únicos que lo utilizo. Cuando Coco les oyó llamarla desde la pantalla se fijó en ellos y movió su rabito, pero cuando el rabo ya se convirtió en una batidora, como dice Abraham, fue cuando le preguntaron por Jarita. Nos moríamos de risa. Gabriela también se asomó un momento, porque estaba estudiando con su profesora. Leo empieza este lunes en un nuevo colegio; me han contado que es muy bonito, con las clases muy alegres, con varios profesores por aula, y María José se ha apuntado como voluntaria. Jo, qué suerte. A mi me parece que todos vamos a terminar por allí, o por allá, porque por aquí está la cosa muy triste y aburrida, la verdad.

domingo, 2 de octubre de 2011

¿HAY DERECHO?

La pobre Coco me mira indignada -sí, ella también está indignada- y con toda la razón del mundo. Sus ojos lo dicen todo: "¿y encima tienes el valor de fotografiarme?". Me paso el día achuchándola más que nunca y pidiéndole perdón continuamente: "¿lo olvidarás ratita mía?, verás que el tiempo pasa rápido", le digo una y otra vez, mientras la besuqueo y acaricio hasta hartarla. Pero es que no hay derecho a la escabechina que le han hecho. Pobre mía. Debería institucionalizarse un defensor de los desastres de las peluquerías. Estoy dispuesta a pagar un canon o un impuesto -total uno más, qué mas da-, porque me parece imprescindible. Sobre todo en mi caso. Mi pobre Coco ha heredado de mi el mal karma que tengo con las peluquerías y los peluqueros. Me ha pasado de todo. He probado con peluqueros estrella y con los de barrio, y con todos he fracasado. He intentado todo tipo de explicaciones -tiendo a echarme la culpa y pienso que no me se explicar- y fotografías, hacerme la simpática -que ya me cuesta, ya-, también ser dura e impertinente, da igual. He llegado a la conclusión, experimentado en pelos propios, que cada uno corta el pelo como buenamente puede y sabe, y si se ajusta al tuyo mira tu que suerte y si no, pues a joderse. Que es lo que me pasa a mi la mayoría de las veces. Con Coco ya lo tengo claro; a partir de ahora se lo cortaré yo. No me mires más así, Coquito, que no vuelves a pisar una peluquería.

viernes, 22 de julio de 2011

ECHO DE MENOS A COCO

Hoy Coco no ha dormido en casa. Y la he echado mucho de menos. Noto su ausencia. Y que no me recibiera anoche al llegar corriendo escaleras abajo, que no saltara a mi cama mientras estaba dormida y se acurrucara a mi lado (sí, en la lucha soterrada que tenemos desde hace meses para que no se me meta en la cama ha ganado ella, que espera a que me duerma para subirse de un salto), que no me despertara esta mañana mirándome fijamente esperando a que la sacara al jardín... Pero debemos aprender a separarnos porque tengo la sensación de que su mundo se está haciendo muy pequeño (¿o es el mío el que está reduciéndose?), aquí metida en casa (¿aunque dónde mejor se puede estar?), paseando por Pozuelo, asustándose, sí, mucho, cada vez que nos cruzamos con algún perro y lo que es peor, ladrando a desconocidos; y como no quiero que sea un aperrita ladradora me voy a poner a estudiar todo lo que encuentre para educarla y si hace falta, en manos de un entrenador. Estoy deseando que vuelva Jarita de vacaciones y que retome sus relaciones perrunas. Espero que este verano pueda pasar varios días con ella. Y esta mañana, sin Coco a mi lado, leo la noticia de que Lucien Freud ha muerto en elmundo.es y no doy crédito a lo que una tal Judith Mora escribe: "entre sus modelos se contaban tanto gente corriente como famosos, incluidas la reina Isabel II, a la que retrató muy poco favorecida, y la modelo Kate Moss, cuyo retrato de cuerpo entero -tampoco especialmente favorecedor- se subastó en 2005 por unos 4 millones de libras"? ¡¿POCO FAVORECIDAS?! ¿Pero esta mujer sabe de arte, sabe quién es (era) Lucien Freud, cuál es el concepto de "favorecedor" de esta lumbrera, no tiene un jefe que le diga estas cosas o parecidas? Yo, que admiro su enérgica pintura, sus retratos siempre impactantes e inquietantes, quiero rendirle un homenaje con este cuadro y así también recuerdo a Coco.

viernes, 15 de julio de 2011

MOMENTO CANAS

Aquí está mi Coco asomada al patio, apoyada en el sofá, que ultimamente es donde más le gusta estar. Debe de resultar una imagen curiosa porque hoy mismo ha pasado por el jardín de fuera la vecina del 11 y se ha quedado encantada con ella. Coco le ha gruñido un poco, pero es que ultimamente por mas que la regaño se cree en la obligación de actuar como si fuera la guardiana del castillo; bueno, es normal, ese es el trabajo de un perro ¿no? Me gusta cómo destaca su pelo tan blanco sobre el fondo negro. Y es que cada día está más blanca y más rubia. El otro día volvió Albina (que aunque se llame así tiene el pelo oscurísimo), que ha empezado a sustituir a su hermana Lidia, que en su día sustituyó a su vez a Albina (en fin, las cosas de las asistentas), y se sorprendió con el color del pelo de Coco. "Pero cuántas canas, qué viejita!", dijo. Claro, ella la recordaba chiquitina, y de pequeñita Coco tenía el pelo oscurísimo. La reacción de Albina me recordó a la mía, y la de tanta gente, con una de las imagenes más impactantes de estos ultimos días: la de José Ortega Cano ("mihossse") saliendo del hospital, y no sólo por todo el significado que tiene (el accidente, la muerte del otro conductor, la milagrosa recuperación, lo que le gusta a este hombre un micro y una cámara...) sino por las canas que lucía. ¡Qué barabridad! Imagino, imaginamos, que ya las tenía y que lo que ha ocurrido es que durante este tiempo no se ha teñido y ahora se descubre el detalle de coquetería. Digo yo que ya no habrá vuelta atrás, ¿no?, ¿cómo se va a presentar ahora en cualquier lado con el pelo renegro?. No importa, es hombre. Y me da rabia decir esto, pero es la pura realidad. Las mujeres con canas estan, en general, mal vistas. Cuando en realidad a mi me parece de una modernidad brutal. Yo he tonteado algunas veces con la idea de dejarme canas, e incluso decolorarme el pelo para llevarlo blanco total, pero cada vez que lo comento me ponen el grito en el cielo. He decidido dejar el empeño porque se que llegará de manera natural. Sólo hay que esperar al momento adecuado.